No es secreto de nadie que el futbolista, hoy en día,
no solo patea un balón. Puede ser un producto perfecto para mover millones de
dólares como lo sugiere el balompié moderno. Pero alguna vez se han preguntado
¿Cómo debe de actuar un futbolista, al saber, que es un ídolo y ejemplo de
millones de niños?
De entrada,
hay que empezar por comprender el impacto social que tiene un futbolista, para
algunos, un sueño, para otros una maldición. Llegan a tener una fama
impresionante, temporal y que llega sin previo aviso. Para algunos futbolistas
la fama los convierte en personas, ambiciosas, vanidosas que olvidan totalmente
su pasado.
El agua corre, la arena queda; el dinero se va, la
bolsa queda; el hombre muere, el nombre queda. (Proverbio Turco).
Hay infinidad de casos en que los
futbolistas se dejan llevar por la fama y el dinero; pero en este artículo,
hablaremos de la otra cara de la moneda. Los futbolistas que entienden dónde
están parados, los que entienden que millones de niños, ven en su figura a un héroe.
Hoy en día, los niños no sueñan con lograr ser: Juan Villoro, Elon Musk,
Einstein, Nelson Mandela, John Lennon, ni siquiera Jesucristo. Al día de
hoy los más pequeños persiguen el infantil sueño de ser su ídolo. ¿Cuántos
niños no quieren ser Cristiano o Messi?
Por naturaleza, el ser humano, se
adueña y repite algunas características y hábitos de sus ídolos. Por ejemplo; Si un niño ve
que Ronaldinho sonreír todo el día, intentara sonreír todo el día.
por el contrario, si un niño ve a Zinedine Zidane dando un cabezazo en el pecho
de Materazzi en plena final del mundial; el día siguiente cundo el
niño llegue a la escuela, es probable que tenga conductas agresivas. Es
tal el impacto que un jugador profesional en la sociedad; que logra influir en la
formación de la personalidad de un infante.
Me gustaría,
poner el ejemplo muy específico de Sadio Mané (Referente en el ataque del
Liverpool).Creo que es
un jugador con extrema memoria de lo que fue y con una espectacular conciencia
de lo que quiere ser. El futbolista senegalés, tendrá un sueldo neto de 13
millones de euros por temporada, hasta 2025. Pongámoslo en contexto, los
próximos cinco años, recibirá 65 millones de euros. Al ser preguntado por
esta exorbitante cantidad, Mané dijo esta maravillosa frece “No voy a usar mi dinero para comprarme un Ferrari,
ayudaré a mi gente”. Al nacer en un país donde la vida es muy complicada, Mané
entiende a la perfección lo que es ser un ejemplo para millones de niños y sobre
todo buena persona. El verano pasado, el jugador de los Reds, viajó a Senegal y
ayudó económicamente a cientos de familias, además
que patrocino la construcción de un hospital.
Como conclusión.
Si de verdad quieres dejar huella en este mundo, enfócate en ti. verás como
alguien te imitará, y justo ahí esta la esencia de la vida, en las enseñanzas
que dejaste.
La vida no se trata de recibir, la vida se trata de dar.
De entrada, hay que empezar por comprender el impacto social que tiene un futbolista, para algunos, un sueño, para otros una maldición. Llegan a tener una fama impresionante, temporal y que llega sin previo aviso. Para algunos futbolistas la fama los convierte en personas, ambiciosas, vanidosas que olvidan totalmente su pasado.




Comentarios
Publicar un comentario